Me apasiona la pastelería moderna: esa que cuida los detalles, juega con los sabores y transforma lo cotidiano en una experiencia.
Me formé profesionalmente en el Instituto Gato Dumas y profundicé mis estudios en el extranjero, pero mi cocina no se define solo por las técnicas. Se define por lo que pongo de mí en cada receta: sensibilidad, estética, intuición y una manera muy personal de vincularme con lo dulce y con quienes me rodean.
Hoy elijo una pastelería real, posible, equilibrada. Que se sienta tan bien como sabe. Que hable de lo que somos y de cómo elegimos cuidarnos.
Fuera de la cocina me inspiran los rituales simples: mover el cuerpo, compartir charlas con amigas, escuchar música o podcasts que me expanden.
Todo eso —lo que me nutre, lo que me calma, lo que me conecta— es parte de lo que vas a encontrar en este espacio.